viernes 21 de abril de 2006, 18:07:50
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Como decía en el foro, os indico algunas cositas a tener en cuenta para esta modificación. En las fotos, ahora sin alforjas, veis bien cómo queda la instalación. Para asegurar mejor el invento y poder llevar los kilos que hagan falta, sin pasarse, conviene tener en cuenta algunas cosillas de lógica. Claro está que no vamos a ir siempre con tantos quilos, pero si conviene hacerlo, yo doy fe de que los 14 kilos es lo más que he llevado y sin problemas. Lo normal, 9 ó 10. La posición debe de ser la más ajustada para evitar el juego del contrapeso. No es cuestión de arrastrar una cola. Para que descanse un poco mejor el peso, colocar el conjunto de forma que se apoye sobre el anillo de cierre de la tija. Las patas del transportín rígido, deben de ser cortitas para que no toquen contra horquilla posterior o dispositivo de frenado, si es que es de disco. Uno como el de la foto, ya es cortito, porque la pieza que se fijaba a la bici rígida, iba roscada en el interior y simplemente se ha quitado. Como que la posición es notablemente más elevada que sobre un bici rígida, las patas del transportín no tocan nunca los radios, sino el neumático. Si es de 2.10 ó 2.20, mejor. El hecho de tocar a la rueda, se da cuando uno se va al suelo o la bici se cae sin el biker, que es mejor, creo.... Entonces lo que ha ocurrido es que al caer, las alforjas tocan el duro suelo y la palanca hace el resto. La tija del sillín y los bultos efectúan una rotación y se mueve, hasta que las patas, como he dicho, tropiezan contra el neumático. Se vuelve a poner alineado con el eje de la bicicleta, y basta; pero mejor no caerse, por eso de la pupa. Parece que lo más práctico sería fijar la tija con un tornillo o pasador que la uniese al cuadro. Mejor que no, pues con la rotación del conjunto, el tornillo, que por otra parte no sería muy grande, se rompería.
Todo esto que os cuento es fruto de la experiencia. Sin caída todo perfecto. Por lo que se refiere a balanceos y demás, nada de nada. Como todo, hay que acostumbrarse. Es cuestión de quince minutos o menos. Personalmente, me cuesta más adaptarme a una bolsa de manillar con 3 quilos de peso que a las alforjas. Como decía antes de modificar el artículo, el movimiento se demuestra andando.
Un detalle; cuando al final de la etapa llegamos al albergue, nos podemos llevar todo el conjunto con solo quitar la tija del sillín. Así pues ya salvamos una parte de la codicia de los cacos. Chao!!